El Internet de las Cosas

Al igual que la mayoría de los avances tecnológicos, el  Internet tiene su origen de la necesidad de resolver  un problema, la colaboración bajo un ambiente de trabajo a distancia asumía riesgos en información duplicada; al romper esta barrera en 1990 y lograr más de un beneficio las comunicaciones tuvieron un nuevo significado: estar conectado.

Aunque este no fue inicio de la llamada Revolución Digital, la aparición del Internet marco un momento en la historia, el internet era sinónimo de buscar información y  redes interconectadas; las grandes compañías de Telecomunicaciones  iniciaron una carrera para expandir sus fronteras por brindar la mayor cobertura y el transporte de grandes capacidades de tráfico, en 1999 se establece el mecanismo que hoy conocemos como WiFi, capaz de conectar dispositivos electrónicos de forma inalámbrica;  siete años más tarde esta tecnología seria incorporada por las compañías de telefonía móvil a los teléfonos inteligentes “Smartphones”, brindando al usuario la posibilidad de estar conectado sin adquirir un plan de datos. Este acercamiento tecnológico y  servicios como Google, YouTube, Facebook, ventas en línea, paginas WEB han generado un aumento en el tráfico que se circula  en las redes despertando al mercado mundial el interés en el estudio de los gustos y preferencias de las personas ya que representa una fuente inagotable de analítica (Big Data) para la creación de estrategias mejor dirigidas para el posicionamiento de servicios y productos.

El Internet de las Cosas o Internet of Things (IoT) es el término que se refiere a conectar a la red  artículos de uso cotidiano, como hemos podido concluir, nada nuevo, sin embargo, pretende mejorar nuestras vidas aportando  la visibilidad del estado de las cosas, optimizando los procesos de atención y calidad de las empresas, perfeccionamiento en los estudios de mercado y agilidad para la toma de decisiones de compra y venta, en pocas palabras… mejorar la experiencia del usuario gracias a la  información recopilada y procesada en tiempo real; según Gartner, para el año 2020 tendremos 30 mil millones de cosas conectadas, lo cual representaría un impacto económico potencial que podría alcanzar 2,3 billones de Dólares en  menos de diez años

Las aplicaciones prácticas que pretende IoT van desde el seguimiento de hábitos de ejercicios, órdenes automáticas de alimentos y artículos del hogar hasta retos complejos como la implementación de ciudades y fábricas inteligentes; la fuerte competitividad comercial centra su esfuerzos en ser los primeros en lanzar los productos al mercado pero avanzar en este proceso de evolución digital con lleva un mayor reto “la seguridad”, durante años la informática ha enfrentado pese a esfuerzos  infracciones que representan pérdidas monetarias, credibilidad de las empresas y vulnerabilidad de nuestros datos; el Internet de las Cosas no escapa a esta preocupación, hecho que reflejó reciente estudio de HP sobre las debilidades en las contraseñas, carencia de cifrado en dispositivos, interfaces web poco seguras y problemas en la seguridad de los datos coleccionados.

Ha sido un increíble camino recorrido  y nos queda un incierto pero prometedor porvenir, la seguridad garantizará la confianza de las personas en la adopción de esta nueva tendencia que tendrá sin lugar a duda un impacto en nuestras vidas.

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